Ayer después de visitar Ollantaytambo, por la tarde realice la ruta en tren que conecta esa localidad con la de Aguas Calientes. Un estupendo viaje que te lleva a través del majestuoso Valle Sagrado de los Incas, rodeado de imponentes montañas y exuberante vegetación.
Pocos kilómetros aguas abajo de Ollantaytambo, en el Valle Sagrado, el paisaje cambia por completo. El río se encajona en un profundo cañón y los colores terrosos, amarillentos y parduzcos se transforman en el dominio de los verdes. Aparecen cada vez más árboles, flores y líquenes en troncos y rocas.
Fue el preludio perfecto para mi visita a Machu Picchu, una de las zonas arqueológicas mas fascinantes del planeta. Prueba del poder y la imaginación de los Incas que edificaron esta impresionante construcción. Todo un hito de ingeniería en torno al siglo XV, en el centro de su vasto imperio cerca de Cuzco, que por aquel entonces se consideraba el ombligo del mundo, dado que su enorme red de caminos que empiezan en el la ciudad, conectaban a todo el imperio inca conocido como el Tahuantinsuyo, que en su apogeo logró extenderse por 2.500.000 km² a través de las tierras que hoy pertenecen a Perú, Bolivia, Chile, Ecuador, Argentina y Colombia.
La red vial inca es notable, sólo la admirable red vial romana está en la misma categoría, ella integró el imperio y sirvió tanto para la administración y transmisión de información como para la circulación de personas y animales en tiempo de paz y de guerra, ambos construyeron caminos hasta los confines de los dominios conquistados.
